
Puede resultar alarmante cuando un niño pequeño de repente comienza a repetir palabras, a quedarse atascado o a esforzarse por transmitir su mensaje. Muchos padres se preguntan: ¿Es esto normal? ¿Deberíamos esperar? ¿Necesitamos ayuda?
Entender qué hacer cuando tartamudea disfluencias La primera aparición puede marcar una diferencia significativa en la confianza y el éxito de la comunicación a largo plazo de un niño.
Tartamudeo infantil a menudo aparece entre los 2 y los 5 años, una época de rápido crecimiento del lenguaje. Durante esta etapa, los cambios en el habla a veces pueden ocurrir de forma rápida e inesperada.
Los padres pueden notar:
Algunos niños comienzan con repeticiones simples que luego se convierten en prolongaciones o bloqueos. Es posible que otros parezcan desarrollar una tartamudez más notoria de forma repentina sin señales de advertencia previas. Ambos patrones se consideran típicos de la tartamudez que comienza en la niñez.
Con frecuencia se les dice a las familias que tomen un esperar y ver enfoque. Si bien tiene buenas intenciones, esta estrategia no siempre es confiable.
La preparación para la tartamudez no se puede predecir simplemente esperando. La investigación y la experiencia clínica muestran consistentemente que el apoyo temprano conduce a mejores resultados, especialmente antes de que se desarrollen emociones negativas o conductas de evitación.
La intervención temprana ayuda a reducir el riesgo de:
Si surgen dudas, el mejor curso de acción es claro: busque una evaluación de un patólogo del habla y lenguaje (SLP) que tiene experiencia en tartamudeo.
Temprano terapia de tartamudeo para niños pequeños por lo general sigue dos enfoques principales y se individualiza en función del niño y su familia.
Para muchos niños pequeños, la terapia comienza indirectamente al apoyar el entorno de comunicación en el hogar en lugar de trabajar directamente en el habla del niño.
El SLP guía a los padres en estrategias que apoyan naturalmente la fluidez, tales como:
Este enfoque permite que la comunicación siga siendo exitosa incluso cuando el habla se estanca, al tiempo que favorece el crecimiento del lenguaje y la confianza.
La terapia indirecta a menudo implica alrededor de 4 a 6 sesiones, lo que brinda a las familias herramientas prácticas para usar a diario.
Si un niño continúa mostrando factores de riesgo o necesita apoyo adicional, la terapia puede avanzar hacia un enfoque más directo.
La terapia directa se centra en:
Es importante destacar que la terapia no presenta la fluidez como el único objetivo ni sugiere que la tartamudez sea «mala». En cambio, los niños aprenden que hay muchas maneras eficaces de comunicarse.
El objetivo es ayudar al niño a convertirse en un comunicador seguro y flexible, ya sea que el habla sea perfectamente fluido o no.
La intervención temprana no consiste en curar a un niño. Se trata de apoyar la comunicación antes de que se apoderen de la frustración, la evitación o los sentimientos negativos.
Cuando las familias buscan ayuda a tiempo:
